Cada vez que sonaba el silbato que indicaba la hora de la salida, en la fábrica de tuercas y tornillos «La Industria» se formaba la algarabía típica del momento en que se cuelga el uniforme y se sale a divertirse. Así fue por más de 25 años.
Don Justo Jiménez, dueño único de La Industria y gran observador, veía a los trabajadores desfilar alegres hacia el gran portón cada vez que la jornada terminaba y se preguntó: ¿qué tal si en vez de hacer sonar el silbato para que se vayan, lo toco para que entren a divertirse con sus amigos y familias?
Tras esa epifanía, Don Justo cambió los engranajes y la maquinaria por bolas de boliche, y las chimeneas por pines gigantes. Así cambió su producción de tuercas y tornillos por sonrisas y diversión.
Ya han pasado muchos años desde aquel mítico día y hoy queremos que el legado de Don Justo Jiménez lo disfruten amigos, familias y compañeros de trabajo: por eso La Industria Bolera vive en Medellín desde 2019.
En La Industria tenemos muy claro nuestro propósito: fabricar diversión y ensamblar buenos momentos.

